Una Saludable Obsesión

Una Saludable Obsesión

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Por La Maja/ Maria José Arboleda

No es sorpresa para nadie admitir que las mujeres tenemos una curiosa adicción a los zapatos. Sin importar nuestra edad, afinidad con la moda o tamaño del clóset, nuestros ojos suelen fijarse en ese par de objetos que nos generan necesidad y un inexplicable placer posterior. Pero alguna vez se han preguntado, ¿cuál es la razón de esta obsesión?.

Todo empieza con los cuentos de hadas. Desde pequeñas nos hicieron creer que gracias a una fina y frágil zapatilla de cristal sería revelado el Príncipe Azul, ese caballero con quien seríamos felices y comeríamos perdices hasta el final de los tiempos. Nuestros primeros dibujos seguramente incluyeron un ingenuo boceto de ese hombre maravilloso al que encontraríamos gracias a una pieza de calzado, o que gracias a ella él estaría seguro de querer estar con nosotras. Desde entonces nos perturbaron la cabeza… y los pies!

Luego vienen las explicaciones biológicas. Está comprobado que el ser humano se siente más poderoso y seguro si es más alto que los demás. Esa puede ser una de las razones por las que adoramos los zapatos de tacón y azotamos las calles con imperioso estilo al usarlos. Además, hay una teoría que dice que las mujeres mueven más sus caderas cuando caminan sobre zapatos altos, y que ese movimiento tiene una estrecha relación con la atracción que sienten los hombres sobre nosotras. Así que la mala noticia para nuestros cansados pies y vacío bolsillo, es que al parecer nuestro cuerpo y esos caballeros sin armadura a los que aspiramos conquistar, prefieren los zapatos de tacón.

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Lo que hay son razones para amar este irremplazable accesorio, y nunca dejo de lado una lección que me dejó la película: “En sus zapatos” (In Her shoes). Rose, la hermana trabajadora, disciplinada, y un poco solitaria tiene una escondida obsesión y adicción por la compra de zapatos; de marca y de última moda. Su hermana, Maggie, el desastre de la casa, y quien llega de visita a poner su vida patas arriba, no entiende el motivo de realizar estas fastuosas compras y nunca sacarlos a la calle. Su hermana le contesta que no hay nada como comprar zapatos, porque no importa cómo te sientas, si estás gorda, flaca, o triste, siempre te quedarán a la perfección y te harán sentir muy bien. ¿Hay algo más cierto que el argumento de Rose Feller? Los zapatos son nuestro trofeo. Un aditivo que da felicidad, seguridad y placer.

Yo debo ser la peor consejera en este tema, porque soy una de esas mujeres obsesionada con los zapatos. Pero sinceramente pienso que: ¡siempre hay espacio para un par más!



¡Salud por los zapatos!


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